martes, 21 de abril de 2009

El mismo y viejo Prinosaurio


Esto del nuevo PRI no termina por convencerme. Porque si es nuevo entonces qué hacen ahí dinosaurios tan peligrosos y corruptos como la Gordillo y Madrazo.
Ellos son visibles y van de salida… Temo más por los que están ocultos y vigentes que por los viejos. Aunque tampoco hay que fiarse de éstos últimos. Más vale diablo por viejo que por diablo…

Un buen ejemplo de nuevo PRIsaurio se da en el estado de Colima, donde el Pri lanzó como candidato a gobernador a Mario Anguiano Moreno, quien no tiene precisamente un expediente precisamente limpio.
Digamos que es un expediente totalmente PRI.

Este estado está detenido en el tiempo. El otro día leí que era uno de los pocos que mantiene el PRIcacicazgo intacto, con sus amarres y sus corruptelas, sus abusos y retrasos, aspectos que bien conocemos todos gracias a décadas de gobierno priísta. Por ello, ahí la decisión sobre la designación del candidato priísta pasó por la oficina del gobernador Silverio Cavazos. El gober se enfrentó a su propio partido para imponer a su gallo.

Además está el asunto del narco. El hermano del candidato, Humberto Anguiano, fue detenido hace unos años por vender pastas y por posesión de mota y coca. Él dice que su pariente fue atrapado vendiendo pequeñas cantidades de droga para costear su propia adicción. Los chismes dicen que lo de la adicción es un pretexto y que el candidato tiene vínculos con gente del narco. Algunos también lo vinculan con Rafael Chávez Anguiano, preso en EU, aunque él dice que ni siquiera es su pariente.

Mario Anguiano arrancó su campaña con el tema de la adicción, como para minimizar el asunto del narcotráfico y dejarlo en un asunto de poca monta, un truco que queda flaco para tapar la nube de sospecha que sigue a permanentemente a este político.

En resumen, la misma cosa de siempre. Veamos, Mario Anguiano es un buen ejemplo de práctica antidemocrática, tiene parientes con mala reputación, y carga sospechas de tener vínculos con el narco… mmmm, inconfundiblemente reptilito. Este nuevo Pri se parece al viejo Pri.

martes, 14 de abril de 2009

El PRIrasic Park: el acecho del saurio


Si de pronto, como Dante, te encuentras perdido en la selva espesa de estas elecciones intermedias, déjame darte un consejo: rápidamente aléjate de los políticos jurásicos. Seguro los conoces muy bien, tal vez hasta mejor que yo: son seres de pesadilla, que tienen la piel dura, los colmillos afilados, que siempre traen un apetito famélico, y que apestan a corrupción y decadencia.

El hábitat de estos depredadores es la selva política mexicana, a la que atemorizaron y devastaron durante muchas décadas, tantas que hoy parecen que fueron siglos, centurias de corrupción y nepotismo, un mal sueño continuado que vivimos y que hoy parecen miles de años de autoritarismo y represión.

Todavía en estos días muchas de estas bestias habitan en el valle de Balbuena, en la caverna del CEN-PRI, ese hoyo negro mejor conocido como el valle perdido de la democracia, o el valle donde la democracia perdió su integridad. Aunque bien a bien nadie sabe en realidad el lugar exacto donde puede ubicárseles en nuestra geografía política. Al parecer gozan del don de la ubicuidad, o por cosas de su evolución son, o pudieran ser, camaleónicos, pues mutan del tricolor al amarillo con una velocidad y cinismo pasmosos.

A estos seres de los que les hablo, a los dinosaurios con piel de oveja, les gusta comer de todo y depredan cosas como municipios, diputaciones, estados, países enteros, o bien, gente como periodistas, adversarios políticos, estudiantes idealistas, hasta amas de casa y niños a quienes se beben como botellitas de coñac. Y es que para los políticos sáuricos las personas son artículos de su propiedad. Los políticos jurásicos son implacables con quienes se les oponen y su mordida, rabiosa y corrupta, es como la de todos los lagartos: inocula un virus que paraliza a las naciones.

Ahora bien, debido a la modernización de la política y al auge, por fin, de la democracia, estos pobres animalitos, estos pobrecitos monstruos genocidas, viven sus últimos momentos pues se encuentran a las puertas de la extinción.

Pero al contrario de otras especies a las que debemos salvar de la debacle ecológica, a estos bichos malos debemos dejarlos desaparecer, pues ellos son los culpables no sólo del calentamiento global sino de las crisis económicas. Y también es cierto que hoy, que afortunadamente agonizan, son más temibles y reparten sendas mordidas y coletazos por doquier.

Ya dijimos que estos carnívoros depredadores arrasan con todo lo que se les cruza en el camino, aunque vistan a la moda, se peinen con spray y lancen sonrisas encantadoras a su derecha y a su izquierda. Hasta las estrellas de la televisión con quienes suelen casarse estos dinosaurios, ya comienzan a endurecerse por el contacto con estos políticos, como entiesa el botox, que es el virus que los jurásicos portan en sus hocicos.

Y aunque es cierto que los políticos de esta especie están a punto de extinguirse, no hay que confiarse porque, como cualquier otro organismo vivo, estas bestias como las cucarachas han aprendido a adaptarse requete bien (ejemplo: sobrevivieron guerras mundiales, guerras frías, matanzas metódicas y a su propio canibalismo); pero esperemos que no logren y desaparezcan del panorama político nacional.

Sí, la culpa no la tiene el indio sino, ah, y en eso también tienen una enorme responsabilidad…